En los tiempos del internet de las cosas, Wiga promueve un sistema de riego más económico y más fácil de instalar.
Hace mucho quedaron atrás los tiempos en que los operarios debían ir de cama en cama y de bloque en bloque abriendo y cerrando llaves para regar los cultivos.
Y lo cierto es que quizás muy pronto quede también en el olvido el sistema que aún utilizan muchas fincas para controlar el riego, con base en mecanismos eléctricos que exigen tender cables desde un control central hasta cada una de las válvulas, a lo largo y ancho de los invernaderos.
En los tiempos del internet de las cosas cada vez se habla menos de cables. Soluciones Wiga, una empresa de la red que promueve la gestión inteligente de los cultivos, desarrolló y ha perfeccionado un sistema de riego inalámbrico que ya adoptaron y probaron con éxito varias compañías de diversos sectores agroindustriales: empresas floricultoras de Antioquia y de la Sabana de Bogotá, cultivos de cannabis con fines medicinales, plantaciones de palma en Cesar e incluso jardines ubicados en los separadores de largas autopistas en Bolívar.

El sistema de riego de Wiga opera con base en una señal eléctrica que es captada por una antena y que activa las válvulas para permitir el paso de agua. Como se trata de un sistema inalámbrico –y, por lo tanto, no hay que cavar zanjas ni tender cables– resulta más económico y mucho más rápido de montar
Así mismo, se trata de un mecanismo de más fácil mantenimiento, que en la mayoría de los casos se limita al cambio de un fusible o de un transformador. Hay que tener en cuenta que los cables suelen empezar a fallar a los tres o cuatro años, y detectar cuál es el que falla y en qué punto exacto se encuentra no es asunto sencillo. “La instalación cableada tiene muchos riesgos de interrumpir la operación, y es común que los cables se dañen con el paso de un tractor o cuando es necesario abrir zanjas en los cultivos”, explica Fabio Vargas, del área MIRFE de GR Chía.
El sistema de riego de Wiga constituye una opción con precios hasta 50% más bajos que los de la competencia.
Como el sistema utiliza antenas multipropósito, la misma infraestructura del sistema de riego se puede utilizar para instalar otro tipo de sensores: de temperatura o de humedad relativa, por ejemplo. De esta manera, más adelante se puede pensar en que la frecuencia del riego y el volumen de fertilizantes estén determinados de manera automática por ciertas variables del suelo y del ambiente.

Otra ventaja del sistema de riego que ofrece Wiga es que, por ser modular, es fácil de trasladar de una finca a otra: una posibilidad que será de gran utilidad cuando las fincas que están muy cerca del casco urbano deban desplazarse a otras zonas rurales. Además, su instalación resulta más económica para una finca a partir de diez hectáreas. Y, definitivamente, se trata de una opción con precios hasta 50 % más bajos que los de la competencia.
Este es un artículo de SÉPALO para Soluciones Wiga S.A.S
